Plan de huida

Mi vida es dura, al igual que la de un pavo en Acción de Gracias o la de un cordero en Navidad. Pensaba que vivir en México me salvaría esta vez, dado que tienen otros gustos y adornan sus cementerios con calaveras. Sin embargo, mi familia de pega americana me compró hace unas semanas porque según ellos quedo monísima en la entrada junto al perchero hasta que llegue el día. No me preguntéis, yo tampoco lo entendía.

Aunque no tardé en hacerlo, al poco tiempo supe que mi vida corría peligro. Los humanos celebrarían otra de esas festividades inútiles que usan como excusa para no tener que trabajar, hartarse a comer y disfrazarse para ser otra persona por unas horas. Y del lugar de donde viene mi familia, es costumbre usarnos para homenajear esta celebración. Porque ellos no piensan en el sufrimiento ajeno que estas fiestas generan.

Puede que creáis que mi día a día es aburrido, viendo las horas pasar junto a un perchero. Lo cierto es que tengo un mundo interior muy extenso y sólo con eso, mi existencia ya tiene sentido. Así que no, no quiero morir.

Llegaba el momento de idear un plan de huida: lo bueno de tener a un perchero como vecino es que significa que la puerta está cerca. Y otra ventaja para mí, dicha puerta tiene gatera así que sólo tendría que rodar tres escalones y sería libre. He de decir que después de esta parte, mi supervivencia seguiría colgando de un hilo.

El calendario de la cocina marcaba la fatídica fecha de mi muerte: 31 de Octubre. Ya no me quedaban más pipas que llorar. Cogí impulso y rodé hasta la salida, intentando esquivar malos golpes que pudiesen hacerme papilla. Nada más alcanzar el jardín de la casa, noté la lluvia mojando toda mi superficie. Genial, ayuda para derrapar.

Pocos derrapes tuve tiempo de hacer ya que al girar la primera esquina, me crucé con mi madrastra. Yo me hice la muerta, ella me miró extrañada y me recogió del asfalto.

– Pero… ¿qué haces aquí? ¡Si hoy es tu día!

Sollocé. Mi día… Pues sí, mi día había llegado. En aquel quirófano que ellos llaman cocina, me destriparon y rajaron sin ningún tipo de piedad.

El día de mi muerte pasaría a la historia como el día en el que una calabaza casi sobrevive a Halloween.

2 comentarios sobre “Plan de huida

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